Cada fabricante suele tener categorías de blindaje propias, adecuadas a su especialidad y a las necesidades de su mercado. De todos modos, se puede considerar que hay unos niveles básicos. El primero es el resistente a los disparos de un revólver o una pistola, que son las armas más comunes entre los delincuentes.
El segundo nivel es capaz de repeler las balas de subfusiles como el famoso Uzi israelí, que dispara unos 600 proyectiles por minutos de calibre 9mm parabellum. El tercer nivel está pensado para las armas largas, como son los fusiles de asalto Ak-47 o M-16.
A partir de ahí, los vehículos se preparan para resistir proyectiles explosivos o atentados con automóviles bomba. El ejemplo más conocido de este tipo de supervehículos es la limusina del presidente de EE.UU., el llamada Cadillac One, que entre otros elementos cuenta con ruedas de klevar (tejido antibala) que las hace inmunes a los pinchazos, puertas gruesas como las de un avión Boeing 757 o placas de acero de 5 pulgadas de grosor en los bajos. Por eso, entre otras cosas, su costo es de 477.000 dólares.